BIOGRAFIA
Arnold Belkin

 

 

Arnold Belkin fue uno de los más importantes exponentes del nuevo muralismo.

 

Él planteaba que el arte debía tener una intención didáctica y proponer un discurso político.

 

Como parte de este concepto, reivindicó el muralismo y lo renovó con una propuesta artística que integró aspectos tanto ideológicos como estéticos.

 

Belkin revitalizó el discurso muralista, le dio una nueva dimensión ideológica y una plástica actualizada.

 

En su obra plástica existe una lectura descriptiva y narrativa de la historia, pero esto no le llevó a perder la complejidad de su discurso estético, ni tampoco se transformó en una simple anécdota, como sucedió finalmente con la Escuela Mexicana.



Como artista comprometido con su tiempo, en sus cuadros están presentes temas relacionados con la guerra, la muerte, la injusticia, así como la esperanza por la paz, la transformación de la sociedad y la ciencia en favor del hombre.

 

Incorporó el lenguaje estético y las diferentes disciplinas artísticas de su tiempo. Para elaborar su propuesta estética se apoyó en un trabajo de documentación amplio y profundo, desde una perspectiva crítica y reflexiva de la historia.



Arnold Belkin nació en Calgary, Canadá en 1930.

 

Llegó a México a los 18 años y en 1958 obtuvo la nacionalidad mexicana.

 

Estudió en la Escuela de Arte de Vancouver, y en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda, en Ciudad de México.

 

Desde que llegó a nuestro país, se vinculó con la Escuela Mexicana de Pintura, una de cuyas expresiones máximas fue el Muralismo.

 

En 1948 se incorporó al Taller de Ensaye de Materiales y Plásticos, en el Instituto Politécnico Nacional, taller que acreditó en 1950 con el mural El pueblo no quiere la guerra, hoy desaparecido. En esta misma época, fue ayudante de David Alfaro Siqueiros en el mural Patricios y Patricidas, en la ex Aduana de Santo Domingo, y en los murales sobre Cuauhtémoc, en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.



El contacto con los muralistas fue una experiencia fundamental para Arnold Belkin; esta experiencia lo llevó a integrar en sus obras elementos compositivos y plásticos y, más adelante, a explorar un lenguaje plástico moderno, trabajando con diferentes recursos técnicos y audiovisuales, utilizando el proyector de transparencias, la fotografía y la serigrafía, principalmente.


Por medio de la pintura, Belkin se relacionó con la nueva danza y el teatro mexicanos.

 

Su participación en este movimiento fue fundamental para su desarrollo pictórico, porque asimiló el concepto brechtiano del teatro, que procesó y le dio cuerpo y forma, voz y mirada crítica en las grandes obras que realizó en la década del setenta y principios de los ochenta.

 

En sus obras posteriores a este encuentro, hay una enorme dimensión teatral, tanto como en sus ejercicios escénicos existe una congruencia profunda con las dimensiones de lo plástico.



Belkin integró la experiencia de sus primeros años en México con su estadía en Nueva York y en Europa, al entrar en contacto con las nuevas tendencias artísticas de las décadas del sesenta y setenta, como el cinetismo y geometrismo; y en Europa, cuando descubre las posibilidades de expresar un pensamiento plástico y político por medio de los cuadros de batallas históricas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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